La Palabra para domingo, 30 agosto 2026

Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón. Con mi cántico lo alabaré.

Salmo 28,7

Podemos decir confiadamente: «El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre».

Hebreos 13,6